divendres, 6 de setembre del 2013

Jornades sobre federalisme de la Fundació Gabriel Alomar



25 de febrer de 2012


Jornades sobre federalisme de la Fundació Gabriel Alomar en el 30è aniversari de l’Estatut d’Autonomia


La Fundació Gabriel Alomar ha organitzat avui horabaixa un cicle de conferències amb el títol “Espanya, un estat federal?” que s’emmarca dins el 30è aniversari de l’Estatut d’Autonomia de les Illes Balears. L’acte ha comptat amb les ponències dels professors Gregorio Cámara, catedràtic de Dret Constitucional de la Universidad de Granada; Antonio Arroyo-Gil, de la Universitat Autònoma de Madrid; i Antoni Castells, professor d’Hisenda Pública, i ex-Conseller d’Economia de la Generalitat de Catalunya.

El professor Gregorio Cámara ha aprofitat la seva ponència per presentar el document del Grup de Reflexió sobre la reforma de la Constitució per a establir un model federal  a Espanya del PSOE, del qual ha estat coordinador. Per la seva part, el professor Arroyo-Gil ha centrat la seva intervenció en la comparació del nostre model actual amb el dels Länders alemanys. Finalment, Antoni Castells ha impartit una conferència centrada sobre Europa com a model d’organització federal.

Aquest cicle de conferències de la Fundació Gabriel Alomar té l’objectiu de reflexionar i debatre sobre el futur model territorial a Espanya, i també en el continent europeu, ara que la qüestió de la reforma constitucional a Espanya per a la reforma territorial és de vigent actualitat.

L’acte, celebrat a la Fundació La Caixa, ha estat presentat pel vicepresident de la Fundació Gabriel Alomar, Celestí Alomar, i ha comptat amb l’assistència, entre altres, de Francina Armengol, presidenta de la fundació i secretària general del PSIB-PSOE.

dimarts, 3 de setembre del 2013

Antón Costas: L'austeritat que porta el creixement és un conte de fades



El passat divendres dia 5 d'abril la Fundació Gabriel Alomar, en col·laboració amb la Cambra de Comerç, va organitzar la conferència titulada Lliçons de la crisi. De les polítiques d'austeritat a les del creixement. Estem a temps de trobar solucions?  en què vam comptar amb la presència del professor Antón Costas. En aquest marc, Antón Costas va assenyalar, sense embuts, que la recepta de l'austeritat contra la crisi no funciona, tot apuntat que les teories que defensen que l'austeritat pot portar el creixement són bàsicament un conte de fades. Per altra banda, va qualificar l'escenari actual com un moment de ruptura de la cohesió social i de creixement espectacular de la desigualtat en què la crisi ha posat de manifest que l'aferramenta que unia capitalisme i democràcia s'ha eixuga. En aquest sentit, apuntà que cal tornar a teixir una unió entre democràcia i capitalisme recuperant la idea de què aquest matrimoni ha de garantir que ningú quedi pel camí i aquesta garantia és l'estat del benestar. Finalment, va defensar que la productivitat és la clau per sortir de la crisi. Per tant, només fer créixer les nostres empreses, innovar i millorar la nostra productivitat ens farà sortir de la crisi i no reformes laboral ni baixades de salaris.

¿Nueva democracia, nuevos ciudadanos, nueva ciudadanía?


¿Nueva democracia, nuevos ciudadanos, nueva ciudadanía?. 1
LA ERA DE LA INFORMACIÓN.. 2
APARICIÓN DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES. 2
DESLEGITIMACIÓN.. 3
TECNOCRACIA.. 4
NUEVAS TECNOLOGÍAS Y DEMOCRACIA.. 4
DESAFÍOS. 5
NOTAS. 6
  

LA ERA DE LA INFORMACIÓN


La confluencia de tres elementos aparecidos a finales de los años sesenta contribuyó a la aparición de un nuevo período, que se ha dado en llamar “La era de la información” (Manuel Castells):
  • Revolución de las nuevas tecnologías de la información, donde la utilización, desarrollo y difusión del conocimiento y de la información han sido mucho más rápidos que en épocas anteriores (1)
  • Crisis de los modelos de desarrollo económico tradicionales.
a)      La economía planificada (la URSS, especialmente), incapaz de asimilar la revolución tecnológica, vio cómo se estancaba su crecimiento económico al tiempo que se debilitaba el poderío militar.
b)      Las economías capitalistas, por el contrario, evolucionaron hacia una nueva forma de economía de mercado globalizada e interdependiente, donde el capital se gestiona las 24 horas del día en mercados financieros que funcionan en tiempo real y en el que el volumen, la velocidad y la complejidad de los flujos financieros globales ha aumentado espectacularmente.
  • Aparición de movimientos sociales y culturales de diversa índole, vinculados a la crítica a la sociedad de consumo y que comienzan a deslegitimar al estado en los procesos democráticos (2)

APARICIÓN DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES

   Comenzado ya el siglo XXI, la crisis financiera (2008) y la de los alimentos (2010) amenazan a Europa/EEUU y a los Países Árabes, respectivamente. Aparecen las condiciones que favorecen la revolución social: sólo era necesario un detonante.

            i.         El 6 de junio de 2010, la policía egipcia golpea hasta la muerte al bloguero Jaled Said en un cibercafé de Alejandría.
          ii.         Poco tiempo después, el 17 de diciembre del mismo año, aunque esta vez en Túnez, Mohamed Bouazizi se inmola, quemándose ante un edificio del gobierno como protesta: su negativa a pagar un soborno le impedía comerciar en su establecimiento de frutas. Horas después, cientos de jóvenes protestaban delante del mismo edificio, mientras el primo de Mohamed grababa la protesta y la colgaba en internet. Tras varias represiones sangrientas en diversas manifestaciones espontáneas en todo el país, el jefe del estado Mayor de las FFAA tunecinas se negó a disparar contra los manifestantes, lo que le costó su cargo. Sin embargo, el 14 de enero,  el dictador Ben Alí y su familia abandonaron Túnez, camino a Arabia Saudí.
        iii.         Algo más lejos, en Canadá y el 2 de febrero del 2011, la revista Adbusters publica un editorial convocando manifestaciones  similares a las de Oriente Próximo.
        iv.         En España, el 15 de mayo se produce una manifestación convocada por la plataforma Democracia Real YA, donde se calcula que en total participaron unas 130.000 personas.







Las características comunes a estos movimientos son:
  • En cuanto a su génesis, una chispa de indignación es lo que los desencadena, indignación que surge como reacción a un sentimiento de justicia vulnerada.
  • Son locales y globales al mismo tiempo: están conectados en red de varias formas
  • Expresan sentimientos y agitan debate, pero no crean partidos ni apoyan gobiernos, a pesar de que apoyan una democracia deliberativa directa basada en la red o internet como reacción ante la incapacidad de las instituciones tradicionales de la sociedad para gestionar las crisis existentes (3)

DESLEGITIMACIÓN

Revolución de las TIC, crisis económica, movimientos sociales, desconfianza hacia las instituciones políticas clásicas: los desacuerdos entre el poder y los ciudadanos se han multiplicado. Internet, la web, ha abierto un nuevo espacio de debate. En adelante, una decisión política se considerará tanto más legítima cuanto más se haya discutido y preparado previamente en un marco público de este tipo; los ciudadanos posiblemente considerarán que gobernar democráticamente quiere decir organizar esta interacción de la manera más abierta posible (Pierre Rosanvallon, “La legitimidad democrática”, 2010).  Es necesario, según el parecer de algunos, buscar alternativas o, por mejor decir,  combinaciones  complementarias a las tres actuales formas de representación (política organizada, expertos o tecnócratas e intervención social directa)

  Robert Dahl (“La Democracia y sus críticos”, 1992) identifica dos transformaciones en el proceso histórico de la democracia: la primera tuvo lugar a comienzos del siglo V aC donde varias ciudades-estado que habían sido gobernadas de forma antidemocrática por tiranos, aristócratas, oligarquías o monarquías, se convirtieron en sistemas en los que una cantidad significativa, aunque restringida, de ciudadanos  (varones, adultos y libres) tenían derecho a participar directamente en el gobierno de la ciudad. Nació el núcleo de las modernas ideas democráticas. Sin embargo, y pese a su influencia, el sistema tenía sus limitaciones.  El surgimiento de Estados-Nacionales a lo largo de los siglos XVII y XVIII, de mayor extensión y, por ende, de mayor ciudadanía, obligó a reestructurar el sistema de gobierno: ya no era posible que los ciudadanos participasen directamente en los asuntos del Estado, por lo que era necesario que lo hiciese una representación de éstos. Lo que Dahl  destaca en su libro es que la mayoría de las actuales instituciones representativas de la democracia no aparecieron de la nada, sino que derivaron de modificaciones específicas y sucesivas  de las instituciones ya existentes.  A medida que los movimientos sociales en pro de una mayor democratización iban cobrando fuerza, no fue necesario crear una institución representativa, pues ya existían representantes de sectores sociales concretos (aristócratas, terratenientes, comerciantes, etc), por más que fuesen antidemocráticas; es lo que el mismo R. Dahl denomina “proceso de aproximaciones sucesivas”. La primera transformación democrática desbordó los límites previos de un gobierno tradicional de unos pocos. La segunda transformación superó los límites de todas las estructuras anteriores, al aplicar la idea de democracia a una jurisdicción mucho más amplia.

Un proceso similar describe A. Tofller (“La tercera ola”, 1980)
“Lo que ahora llamamos democracia surgió sólo cuando la carga decisional rebasó súbitamente la capacidad de la vieja élite para manejarla. La llegada de la segunda ola, trayendo consigo una expansión del tráfico comercial, una mayor división del trabajo  y el salto a un nivel completamente nuevo de complejidad en la sociedad, causó en su tiempo la misma clase de implosión decisional que la tercera ola está causando hoy”
                                                                                    
La actual crisis económica está poniendo de manifiesto la contradicción principal entre democracia y capitalismo: ¿Cómo podrán ser los ciudadanos iguales en el plano político si la riqueza o posición económica de los actores políticos –los ciudadanos- no está distribuida de forma equitativa?, ¿cómo existirá entonces la democracia?  Hay que tener presente que las tres condiciones para el ejercicio de la democracia son la igualdad en las posibilidades del ejercicio de la coacción violenta, la igualdad en las posiciones económicas y la igualdad en la distribución de conocimiento e información. (R. Dahl, “La democracia”, 2012)

TECNOCRACIA

 ¿Estamos en presencia de una tercera transformación tal y como sugieren los autores? Si es así, y si se sigue el mismo proceso que en las anteriores (nótese la rapidez en los cambios o procesos: dos mil años en la primera, trescientos en la segunda), será necesario adaptar las instituciones políticas existentes a las nuevas demandas de la sociedad. Hay que entender que la democracia requiere que, en palabras de Habermas (“La constitución de Europa”,2012), los destinatarios de las leyes sean, al mismo tiempo, sus autores.  Los ciudadanos  solo están sometidos a las leyes que ellos mismos se han dado en un procedimiento democrático, y que basa su legitimación en la inclusión de todos ellos en el proceso, el cual incluye necesariamente  un proceso deliberativo previo (4)


Recientes acontecimientos “La tecnocracia desaloja la política” (http://elpais.com/diario/2011/11/18/internacional/1321570805_850215.html)
nos hacen pensar que es muy probable que se repita la tendencia a constituir gobiernos de tecnócratas, de elites especializadas. Sin embargo, las decisiones  sobre asuntos que atañen a todos necesitan de juicios morales, no sólo técnicos. ¿Es defendible la postura según la cual estas élites políticas poseen un saber moral superior que les permite discernir qué es el bien común, especialmente cuanto más especializado es su conocimiento? Además, la gran mayoría de las decisiones se toman en contextos cambiantes, donde la incertidumbre es cada vez mayor. ¿Qué puede hacerse para evitar tal desplazamiento en la toma de decisiones del pueblo a la tecnocracia? Si el proceso democrático no está fundamentado en el primero, esta tendencia continuará acrecentándose. El problema reside en la brecha que se ha abierto entre las elites políticas y la ciudadanía. ¿Qué hacer para acortar esa brecha?  Dahl sugiere algunas líneas de actuación:

a) Asegurar que la información sobre el programa político es accesible sin dificultades y de forma universal a todos los ciudadanos
b) Posibilidad de influir en la elección de los temas sobre los que se dispone información
d) Participar de forma significativa en los debates políticos

NUEVAS TECNOLOGÍAS Y DEMOCRACIA

Lo que vuelve técnicamente posible todos estos elementos son las nuevas tecnologías de la información. Sin embargo, hay que tener presente que, si bien todos los ciudadanos pueden llegar a tener la posibilidad de acceder a dicha información, es necesario también garantizar una comprensión adecuada de la misma, puesto que si ésta no existe, el acceso a ella no garantiza  que la votación asegure las políticas que protejan sus intereses. Por otro lado, ¿cómo será posible asegurar que la información puesta a disposición es la mejor posible?, ¿no podrán las misma élites políticas manipular dicha información?

Probablemente, la eficacia del método de las “aproximaciones sucesivas” no requiere que todos los ciudadanos estén bien informados, sino que sólo una masa crítica lo esté, una cantidad lo bastante numerosa y activa como para estabilizar el proceso. Las extremadamente complejas circunstancias que rodean la implementación del incremento de participación ciudadana, hacen difícil pensar que este objetivo de participación del 100% de la población sea fácil de conseguir. Por tanto, se trataría, en palabras del autor, de buscar una cantidad estadísticamente representativa para cada asunto en concreto, que pudiese deliberar y votar acerca del mismo (5): sólo pueden formularse juicios sobre la mejor reglas de decisión colectivas después de una cuidadosa evaluación de las circunstancias que van a envolver a la toma de estas decisiones, y los juicios de esta participación ciudadana derivarían su autoridad de la legitimidad misma de la democracia.  Esta agrupación se reuniría gracias a las telecomunicaciones, y constituiría un complemento a la política institucionalizada.

DESAFÍOS

No obstante, existen algunos desafíos que esta nueva forma de democracia necesitaría, y uno de ellos es la educación cívica de los ciudadanos. Es evidente que la cantidad y calidad de información puede reducirse significativamente gracias a los partidos políticos y grupos de interés, pero la educación cívica de los ciudadanos deberá superar las barreras de la creciente internacionalización de la política (las acciones que afectan a la vida de estos tienen lugar en áreas cada vez más extensas), el aumento de la complejidad y dificultad de los asuntos públicos a tratar, así como el aumento de la información disponible gracias al incremento de la disponibilidad de medios de comunicación. Como consecuencia de ello, una de las necesidades de los países democráticos es potenciar las capacidades de los ciudadanos para implicarse inteligentemente en la vida política.

A mi juicio, dos son los vectores  o fuerzas que, actualmente, actúan sobre la democracia:

a) Una primera fuerza es la que vacía de contenido o de legitimidad a las instituciones políticas clásicas, transfiriéndola a otras entidades cuyos miembros no han sido elegidos democráticamente (6), proceso propio de la internacionalización o globalización.

“A falta de un cambio fundamental en su gobernanza, la manera más importante de garantizar que las instituciones económicas responsan mejor ante los pobres, el medio ambiente, las amplias inquietudes políticas y sociales (…)es aumentar la apertura y la transparencia.
(…)
La transparencia es aún más importante en entidades públicas como el FMI, el BM y la OMC, porque sus dirigentes no son elegidos directamente. Son públicos pero sin responsabilidad directa para con el público.
(…)
El apego del FMI al secreto es natural (…) La comunidad financiera ve el secreto como algo natural (…) Pero el FMI no es un banco privado sino una institución pública

Joseph Stiglitz “El malestar en la globalización” (Ed Taurus Pensamiento)

b) La otra fuerza que tiende a vaciar de contenido es la desarrollado en este texto: aquella que, debido principalmente a la heterogeneidad de la sociedad actual, multiplica los intereses existentes.
  Los partidos de masas nacieron fuera de los parlamentos a partir de organizaciones de la sociedad civil y gracias, principalmente, a la fuerza aglutinadora de los sindicatos. Con  el tiempo, esta masificación se ha reducido. El modelo de automóvil Ford T  (1908-1927) es el paradigma de la sociedad que vio nacer los partidos políticos de masas (“Pueden elegir el color del coche, siempre que sea negro”, Henry Ford). ¿Es concebible hoy día un planteamiento similar? Los modelos se multiplican. ¿Hay que actuar de forma parecida a como se hizo hace un siglo, multiplicando el número de partidos políticos, y que atiendan a cada uno de los sectores aparecidos?, ¿hasta qué punto puede resistirse este fraccionamiento?, ¿está viéndose reflejado este fraccionamiento en el actual panorama político español? Recuperada o fortalecida la legitimidad vía punto a), ¿no sería necesario reforzar la legitimidad de los partidos coordinando sus actuaciones con los movimientos sociales específicos? Hoy es la Plataforma para los Afectados por las Hipotecas (PAH), ¿cuál será, cuáles serán las siguientes plataformas?, ¿puede la sociedad permitirse el actual nivel de conflictividad social?.
Quizá ha llegado el momento de dar un salto adelante y anticiparse. La democracia no será, en un futuro, igual a la de nuestros antecesores, como tampoco serán iguales las circunstancias en las que ésta se desarrollará.


Daniel Perelló Matheu
Licenciado en derecho y cursando Màster en Anàlisi Polític de la UOC

NOTAS
(1) “En los EEUU, donde primero comenzó este desplazamiento de tecnologías de segunda ola -carbón, ferrocarriles, caucho, automóviles, etc- a tecnologías de tercera ola –computadoras y procesamientos de datos, aeroespaciales, petroquímica, avanzadas comunicaciones, etc- en algún momento de mediados de 1950, viejas regiones como el valle Merrimack, en Nueva Inglaterra, cayeron en la situación de zonas deprimidas, mientras que lugares como Route 128 en las afueras de Boston o “Silicon Valley”, en California, adquirieron extraordinaria importancia, con sus hogares suburbanos llenos de especialistas en física de estados sólidos, ingeniería de sistemas, inteligencia artificial o química de polímeros
Alvin Toffler, “La Tercera Ola”, 1980

(2) “La llamada economía del consumo y la política del capitalismo empresarial han creado una segunda naturaleza en el hombre que lo condena libidinal y agresivamente a la forma de una mercancía. La necesidad de poseer, consumir, manipular y renovar constantemente la abundancia de adminículos, aparatos, instrumentos, máquinas, ofrecidos e impuestos a la gente; la necesidad de usar estos bienes de consumo incluso a riesgo de la propia destrucción, se ha convertido en una necesidad “biológica” en el sentido antes dicho.
Herbert Marcuse, “Un ensayo sobre la liberación”, 1969

(3)“La ciudadanía se ha integrado y manifestado con frecuencia también en movimientos sociales al margen de ellos [partidos políticos, sindicatos y gremios empresariales], o paralelos, o hasta hostiles a ellos. Desde ciertos movimientos nacionalistas a aquellos que sólo deseaban una reforma electoral o fiscal limitada, o una reforma moral específica, abundan los ejemplos de movilizaciones ciudadanas que nunca fueron encuadradas ni absorbidas por una sola organización política y que sin embargo consiguieron en alguna medida sus objetivos”
(…)
“La segunda parte del siglo XX y los principios del siglo XXI han presenciado la proliferación de movimientos sociales, algunos de ellos de gran alcance, que han surgido de la sociedad civil y producido efectos sustanciales”
Salvador Giner, “Historia del pensamiento social”, 1976

(4)”Es en el desempeño de esta última función [garantía de una cierta redistribución  social de los recursos disponibles] donde el Estado se ve sobrecargado de demandas sociales que no puede atender adecuadamente. A diferencia de lo que cabría esperar, la mera extensión de los procedimientos democráticos en la gestión del Estado no logra resolver los problemas de legitimación que se plantean en estas demandas insatisfechas, sino que más bien los agrava”
“Para leer a Habermas”, Juan Carlos Velasco, 2003

(5) “Mediante el empleo de computadores, telecomunicaciones avanzadas y métodos de encuesta, resulta sencillo no sólo seleccionar una muestra del público, sino también mantener esa muestra actualizada y suministrarle una información puntual sobre las cuestiones a tratar.
(…)
Llegados el momento de la decisión, los representantes elegidos depositarían sólo el 50% de los votos, mientras que la muestra de personas elegidas al azar depositaría electrónicamente el 50% restante. Tal sistema no se limitaría a proporcionar un proceso más representativo que lo que ningún Gobierno “representativo” ha proporcionada jamás, sino que asestaría un golpe demoledor a los grupos de interés especiales y grupos de presión (…)
Alvin Toffler, “La Tercera Ola”, 1980

(6)  Habermas sostiene que la contradicción básica del orden capitalista sigue siendo la apropiación privada de la riqueza pública –dicho en términos del modelo discursivo de la razón práctica: la represión de intereses  generalizables mediante su tratamiento como interesas particulares-. A consecuencia de ello, las decisiones políticas en que se refleja el principio de organización social vigente dejan de ser ipso facto susceptibles de consenso racional
Thomas McCarthy, “La Teoría Crítica de Jürgen Habermas”, Ed Tecnos

El senat europeu o la necessitat d’un gran compromís.

El 8 d’abril de 1913 el Congrés els EE.UU. aprovava la 17ª esmena a la Constitució, per la qual
el Senat nord americà passava d’estar format per membres elegits per les assemblees legislatives
estatals a ser elegit directament pels votants. 

El passat 25 de febrer de 2013 el professor Antoni Castells es plantejava un procés justament a
l’inrevés, es demanava si no seria bò tornar a l’elecció indirecta del Parlament Europeu per tal
d’implicar els legislati us dels estats membres en la presa de decisions dins la Unió Europea,
un procés de presa de decisions que com ha demostrat el recent cas de l’acord de l’Eurogrup
sobre Xipre és massa opac i perillosament allunyat de la ciutadania a la que ha de servir.
El professor Castells feia l’esmentada afirmació considerant que cal reforçar el sentiment de
pertinença a Europa, i una via podria ser implicar més els parlaments dels estat membres, 
això sí, amb l’elecció directa d’un President de la Unió, capacitat políticament per fer
front als executius estatals. 

Però tornant al cas del legislatiu, podríem considerar que en part Europa es troba en una
situació similar als Estats Units d’Amèrica , però no als de 1913, quan una Unió plenament
consolidada donava la passa de fer elegir directament els senadors, la Unió Europea, en canvi,
es troba més aprop de la situació de les 13 colònies fundadores dels Estats Units d’Amèrica,
quan eren regides pels Articles de la Confederació, regit per un Congrés unicameral amb
1 vot per cada estat, és a dir, no existia en aquell moment un veritable poder polític de la Unió,
sinó que era la suma de les voluntats dels estats, que intentaven arribar a acords entre ells,
de vegades bilateralment, com succeí a l’exemple històric dels primers anys dels Estats Units
com foren les converses bilaterals entre Virgínia i Maryland per acordar algunes condicions
sobre la navegació del Potomac, d’aquí sorgí la idea d’una convenció més àmplia, a celebrar
a Annàpolis on hi hagué cinc estats representats, però després d’aquesta vendria la convenció
de Filadèlfia de la qual sorgiria la Constitució dels Estats Units d’Amèrica, vigent encara avui
en dia.

Europa es troba en una cruïlla similar, salvant totes les distàncies que s’hagin de salvar, en una
cruïlla similar almenys, i ha de contestar a la mateixa pregunta que es fer en els representants
dels estats, una pregunta que en el nostre cas seria: ha de ser la Unió Europea governada des
d’Alemanya? Novament el professor Castells ens posava un exemple de la història americana,
esmentant les reticències dels diferents estats a que la Unió fos governada per la
Commonwealth de Virgínia, l’equilibri entre el pes dels grans estats i dels més  petits
va ser el que es coneix com a “gran compromís” dit també “Compromís de Connecticut”,
el pacte que va donar origen al bicameralisme nord-americà, model per a tots els
estats federals posteriors.

La necessitat de donar resposta al dèficit democràtic de la Unió Europea passar per donar
aquesta passa, fer més Europa, optar per la Unió enlloc de la Confederació. I requerirà també
un “gran compromís” europeu, pensem que actualment la majoria de normativa europea sorgeix
del Consell, òrgan format per representants del poder executiu dels estats, encara que en el
procediment hi participi el Parlament.Tenim una estructura complexa, molt distant dels
problemes reals dels ciutadans, davant els quals els  òrgans més decisius no responen, manca
representativitat, per tant, i manca agilitat donada la complexitat que intenta pal·liar aquest
dèficit democràtic amb complicats processos de codecisió. A tot això cal sumar-hi la
inexistència d’un veritable poder executiu europeu, tal com els Estats Units d’Amèrica
aquell llunyà 1787.

El futur d’aquest Consell de la UE, representant del poder executiu estatal, sembla que hauria
de ser convertir-se en el Senat europeu, delegat dels governs, a l’estil del Bundesrat, mentre
el Parlament europeu mantindria l’elecció directa, tot augmentant la seva capacitat política i
legislativa. Tot plegat semblaria lògic, però de moment no sembla que s’estigui evolucionant
cap aquí, sembla més bé que vivim una etapa d’estancament. Seria aquesta reforma
institucional, en el sentit abans esmentat, el compromís d’evolució cap a una república
federal europea, el problem a és que per guanyar-hi en representativitat, en sobirania
popular i en democràcia, afecta directament a la capacitat dels poders executius estatals,
una evolució en la que amb una visió realista, que no pessimista, no hi estaran d’acord
precisament qui tenen la capacitat política d’impulsar-ho

dijous, 11 de juliol del 2013

¿QUO VADIS EUROPA? por Manuel Porras Romero*


El libro de la corta pero intensa vida de la Unión Europea tiene un nuevo capítulo, cuyo título podría ser, parafraseando a cierto cineasta clarinetista: “Todo lo que quiso saber sobre la resolución de la crisis del euro y nunca se atrevió a preguntar”. Y es que no hay mentidero público y privado de cualquier corte ejecutiva de la vieja Europa que no se dedique a hacer cábalas de cómo encontrar el hilo de Ariadna que deshaga el entuerto en el que se halla el proceso de integración comunitaria. En un aspecto coinciden la mayoría de teóricos económicos y sociopolíticos, cualquier atisbo de arreglo pasa por rescatar una vieja idea de principios de siglo XX: la unión política entre los Estados Miembros de la Unión. Paralelamente al nacimiento y consolidación de los estados nacionales y el incremento de conflictos entre ellos, sobre todo a partir de finales del s. XIX, comenzaron a surgir diversas voces en el Viejo Continente que abogaban por una Europa en paz, unida, libre y próspera. Si tuviéramos que destacar alguna de ellas, nos quedaríamos con las del aristócrata austríaco Richard von Coudenhove-Kalergi y el político francés Aristide Briand. El primero introdujo el primer movimiento popular para una Europa unida (el Movimiento Pan-Europa) y el segundo, en su famoso discurso de 1929 en la Sociedad de Naciones, defendió la idea de una federación de naciones europeas basada en la solidaridad y en busca de la prosperidad económica mediante la cooperación política y social.   Por último destacar, en este breve repaso histórico, la figura de Winston Churchill y su célebre discurso de septiembre de 1946 en la Universidad de Zurich que para muchos supuso el primer paso hacia la integración durante la posguerra, acuñando un concepto nuevo: los Estados Unidos de Europa. Sobre este concepto de Unión Política y su futura aplicación en el orden institucional europeo versó la conferencia del Dr. José Ignacio Torreblanca, profesor titular de Ciencia Política en la UNED y articulista de El País, que tuvo lugar el pasado día 20 de mayo en el Caixafòrum de Palma bajo el auspicio de la Fundació Alomar.

El andamiaje teórico que aúna la resolución de la crisis del euro y la pretendida unión política es completamente económico. Se fundamenta en la teoría de las Áreas Monetarias Optimas (AMO), cuyo artículo seminal[1] fue escrito en los años 60 y pertenece al economista canadiense Robert A. Mundell, a la sazón premio Nobel de Economía en 1999. El estudio de Mundell se basa en enumerar cuales serían las características, o en su defecto los mecanismos, que deberían tener los países formantes de una unión monetaria para que un shock de demanda agregada afectara de forma simétrica a todos ellos. Una asimetría económica sería un peligro porque podría conducir a divergencias y conflictos entre países a la hora de tomar las decisiones políticas necesarias. En otras palabras, los países que constituyen una unión monetaria, debido a la existencia de una única moneda, deben consensuar las políticas macroeconómicas a aplicar en todo el territorio de la unión. Si la coyuntura económica afecta de forma diferente a los estados, cada uno de ellos tendrá una necesidad de aplicar políticas económicas contrapuestas. Según Mundell, esos mecanismos se pueden reducir a tres y si se cumplen se considera una unión monetaria un área monetaria óptima. El primero de ellos sería la flexibilidad de salarios, o dicho de otra manera, eliminar las rigideces de los mercados de trabajo de los países más afectados por la crisis, con lo cual se conseguiría un aumento de la competitividad vía una devaluación interna de precios producida por una reducción de los costes laborales. La segunda es la movilidad del factor trabajo, mecanismo a través del cual reduciríamos el paro en el país más afectado ya que el exceso de oferta de trabajo se desplazaría al país menos afectado. Con sólo estas dos cuestiones ya resolveríamos el problema de la asimetría en la Unión, pero debido al gran coste social que llevarían implícito, sobre todo la primera, es necesario crear algún mecanismo de distribución de rentas entre los países integrantes de la Unión. Y eso nos lleva al tercer mecanismo, una política fiscal común. Así como la política monetaria está adjudicada a un ente supranacional como es el Banco Central Europeo, sería necesaria la creación de otro ente que recaudara una parte de los ingresos impositivos de los países miembros y posteriormente los redistribuyera entre ellos.  Para llevar a cabo esta política fiscal común, los estados deben realizar un viaje bastante complicado dejando de banda los intereses propios y apostándolo todo a los intereses comunes. ¿Están los países formantes de la Unión preparados y, sobre todo, concienciados para realizar esta travesía? Lo estén o no es indiferente. Si se quiere salir de la crisis económica e institucional no hay más remedio que embarcarse.
Según el Dr. Torreblanca, sin una transferencia de poderes regulatorios y fiscales al nivel supracentral de la UE, la crisis actual continuará y podría destruir la zona euro y afectar de muerte a la misma Unión, tal como la conocemos. Por tanto,  si los estados miembros  desean conseguir un grado de integración política mayor deben cambiar el escenario político institucional en el que se encuentran. Concretamente, deben ponerse de acuerdo en que opción de unidad política desean para sí mismos. Estas opciones fundamentalmente son tres:

1.      Federalismo económico total o federalismo económico limitado.

Existen dos visiones de cómo atribuir poderes a nivel europeo. La primera es una versión minimalista, donde los estados miembros solamente transferirían aquellos poderes regulatorios estrictamente necesarios para finalizar la crisis y prevenir la caída del euro. La visión que hay detrás de esta idea es que la crisis del euro fue creada por los países con problemas de déficit público, por lo que ahora tienen que llevar a cabo las políticas y reformas para revertir esta situación. La UE necesitaría el suficiente poder para forzar la implementación de esas políticas y para controlar que todos los acuerdos sobre deuda, déficits y desequilibrios macroeconómicos se cumplen. El gobierno alemán se situaría en esta línea ya que, parafraseando al autor, gustan de usar una cita del mismo Lenin: “trust is good, control is better”  (la confianza es buena pero el control es mejor).

Otros, en cambio, argumentan que la crisis del euro ha sido originada por el diseño incompleto de la unión monetaria (en palabras de Mundell, la Unión Monetaria Europea no es un área monetaria óptima). Por lo cual, lo que necesita es un federalismo económico que complete nuestra unión monetaria a través de una unión bancaria, fiscal y económica puesta en marcha por unidades de gobierno centralizadas. Un enfoque totalmente basado en la teoría del federalismo fiscal donde todas aquellas políticas que generen externalidades en otros países deben ser transferidas a un ente regulatorio superior.


2.      Unión de reglas vs unión de políticas
           
            Otra cuestión importante es dilucidar qué nivel de discreción se puede aplicar a la hora de aprobar o cambiar políticas dentro de la Unión, ya sea por gobiernos o  por parlamentos. En un lado del espectro se sitúan aquellos que piensan que se deberían aprobar un número de reglas a nivel europeo para prevenir que gobiernos nacionales o de una jurisdicción menor adopten ciertas políticas que contravengan los intereses comunitarios, por ejemplo el nivel de déficit público de   un país. El ejemplo más claro de esta visión es el Pacto de Estabilidad y  Crecimiento aprobado en el Tratado de Maastricht, donde una regla comunitaria  prohíbe a los estados miembros generar un déficit público mayor del 3% del PIB  nacional. De esta manera, se crearía una institución supracentral dedicada  exclusivamente a asegurar la aplicación de las normas aprobadas.
            En el otro lado están aquellos que creen que una unión política necesita un  gobierno que tenga la capacidad de aplicar discrecionalmente aquellas políticas  que sean necesarias según la coyuntura en que se encuentre la unión. Piensan que  la realidad es tan compleja como para encorsetarla en unas reglas y, por tanto, un  gobierno comunitario debería tener el poder discrecional de aplicación de  políticas que tiene un gobierno nacional.
            Un ejemplo de la diferencia entre las dos visiones lo hallaríamos en el actual debate entre austeridad y crecimiento. ¿Qué sucede cuando una de las reglas  adoptadas, como es la austeridad, falla en la generación de crecimiento? ¿Puede cambiarse la regla inicial? ¿Pueden discutirse y aplicarse políticas alternativas o debemos seguir cumpliendo las reglas? En la situación actual, Alemania tendría la  primera visión mientras Francia estaría a la cabeza de la segunda.

3.                   Legitimidad directa vs legitimidad indirecta

            En un aspecto todas las corrientes se ponen de acuerdo: una unión monetaria  completa con una unión económica, fiscal y bancaria  implicaría una transferencia  masiva de soberanía de los gobiernos de los estados miembros a las instituciones europeas, lo cual llevaría implícitamente fortalecer la legitimidad de la UE enfrente de los ciudadanos europeos. También existen dos visiones de cómo  llevarse a cabo, en palabras de Torreblanca: una minimalista-            intergubernamentalista y otra maximalista-federalista.
            La minimalista-intergubernamentalista se basa en la idea de que los máximos      depositarios de la legitimidad y de la democracia son los estados miembros. Por  tanto, la transferencia de soberanía que implica la unión política requerirá en el  futuro una mayor participación de las naciones de la UE en el proceso de toma de  decisiones, a través de un fortalecimiento del papel de la institución que representa los intereses nacionales, el Consejo Europeo. Lo cual no significa  disminuir el papel del Parlamento y de la Comisión Europea, ya que éstos se dedicarían a la aplicación de políticas del día a día, sino dejar el verdadero poder ejecutivo de la UE al Consejo.
            La visión maximalista-federalista, en cambio, cree que se debería reforzar la capacidad ejecutiva y la legitimidad democrática de las instituciones europeas existentes, especialmente de aquéllas que representan los intereses comunes: la Comisión Europea y el Parlamento Europeo. A nivel de la Comisión, esta vía intenta replicar el sistema nacional de gobierno y oposición a nivel europeo, convirtiéndola en la única institución europea que detente el poder ejecutivo. La  identidad y el número de comisarios dentro de este “gobierno” vendría decidido  por el Presidente de la Comisión, el cual se convertiría de facto en el Jefe de  Gobierno de la UE. Si a este hecho le sumamos un mayor poder legislativo para el Parlamento (en particular, aplicar nuevos impuestos, incrementar el peso del presupuesto europeo o aprobar nuevos programas de gasto), la UE daría pasos de gigante hacia una verdadera unión política.
            El problema fundamental que plantea la primera visión es que su legitimidad democrática sería totalmente indirecta, ya que no dependería de los ciudadanos  de la Unión sino de los gobiernos nacionales actuando mediante instituciones intergubernamentales. No ocurre así en la segunda visión, donde la Comisión sería elegida por los propios ciudadanos, a través de la elección de sus representantes en el Parlamento. Por otro lado, la visión maximalista-federalista requeriría del máximo apoyo de los parlamentos de los gobiernos nacionales para implementar sus políticas, alguno de los cuales debería recurrir a referéndums.  Tal respaldo podría acarrear un proceso largo, costoso y dependiente de consultas arriesgadas, que podría llevar a una ineficiencia temporal a la hora de la aplicación de las políticas.

La decisión a tomar por los mandatarios europeos no es nada fácil, además teniendo en el horizonte cercano las elecciones europeas de 2014. Un grupo de países europeos, con Alemania a la cabeza, postulan una unión política basada en un federalismo económico limitado, con una arquitectura regulatoria importante y con una legitimidad indirecta a través de un mayor papel de los intereses políticos nacionales. Otro grupo de países, en cambio, abogan por un federalismo económico total, con amplios poderes discrecionales a la hora de tomar decisiones y con una reforma institucional conducente a una mayor legitimidad directa. Como hemos comentado al principio el diagnóstico económico es claro, pero, ¿cuál será la receta a prescribir a este paciente llamado Europa? Esperamos que nuestros representantes estén a la altura del desafío que tenemos delante.
Para finalizar, citemos el mencionado discurso de Sir Winston Churchill una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial: “(…)¿Y por qué no podría haber un grupo europeo que diera un sentido amplio patriotismo y común ciudadanía a las perturbadas gentes de este turbulento y poderoso continente, y por qué no podía ocupar su adecuada posición con otras agrupaciones, para perfilar los destinos de los hombres? (…) ¡Levantemos Europa!

(*) Profesor de Economía de la Unión Europea de la Universitat de les Illes Balears.


[1] Mundell, R.A. (1961): “A Theory of Optimal Currency Areas”, American Economic Review, 51.

dimecres, 10 de juliol del 2013

Dues lliçons del Parlament Europeu Marina Garcias i Salvà



Avui és dia 9 de juliol i fa exactament cinc mesos i set dies que vaig iniciar el meu stage al Parlament Europeu. Fent memòria del que he vist, sentit i fet els esdeveniments s'acaramullen, s'entrellacen i es confonen en el temps. Record un horabaixa, una sala de reunions, una de les centenars que hi ha aquí, unes cinquanta persones, pel cap baix, i un tema, intencionadament oblidat per l'establishment espanyol; el procés de pau d'Euskadi i, en concret, el paper dels presos polítics. Vaig escoltar el relat d'actors implicats en el procés de pau irlandès i sud-africà sense poder deixar de fixar-me en els paral·lelismes existents entre ambdós i el basc. D'aquesta manera, els discursos governamentals durant les etapes d'enfrontament eren, salvant les distàncies, gairebé calcats. Vaig escoltar un representant dels presos. Els presos; aquells joves de rostre familiar i llinatges que el presentador de l'informatiu pronuncia amb dificultat, mentre les seves fotografies en blanc i negre apareixen a la pantalla.

Record una frase "a la Comissió Europea no prenem decisions polítiques sinó tècniques", unes paraules que van dibuixar més d'un somriure burlesc entre l'auditori que acudia a la conferència que sota el títol "L'austeritat fallida", em va espolsar una mica el racó de l'esperança, on ja s'hi recollien teranyines. He escoltat dones i homes apassionats i disposats a lluitar dia a dia pels drets dels treballadors, he sentit paraules de resignació, ressentiment i clams d'ajuda. Sembla que el socialisme europeu viu un moment estrany equiparable a la sensació d'aquell que es desperta després d'una llarga becada un horabaixa d'estiu amb els llençols amarats de suors i el cap enterbolit. Entre el somni i la realitat es mou arrossegant els peus amb els ulls mig clucs, la claror el cega. Ès conscient que ha d'aixecar-se i espabilar, mullar-se la cara i mirar-se al mirall però encara recorda tan vivament el somni que es fa dificil no refugiar-s'hi per perdre-s'hi. Sap què és ara o mai. L'Europa en què va creure es desfà, els homes què l'empanyien han mort, fugit o canviat, els valors que la sostenien foren oblidats o sepultats pels qui un dia en feren pròpia senyera. Despertar, obrir el ulls i reunir el coratge per viure, és a dir decidir, prendre partit, perdre, bregar...o dormir i desaparèixer com quelcom propi d'un temps ja passat.

Però sobretot, he après que aquí els noms, els càrrecs, els títols...es llegeixen sobre el paper però gairebé mai són portats a escena. Un lord que s'adreça magistralment a unes cent persones en una conferència sobre les possibles sortides de la crisi i el fracàs dels actuals polítiques liberals, que dominen l'esfera politico-económica, per després discutir-ne amb l'auditori. Un cap gros d'un país, o que almenys s'ho pensa ser, que entra amb tot el seu seguici davant les boques badades dels presents, per l'excepcionalitat de l'espectacle, seguides per preguntes com: Qui és aquest que dur tanta gent?.

En certa mesura, sembla que, sense voler, aquest parlament s'ha inspirat en la manera de fer dels mallorquins orgullosos de ser-ho. Homes i dones regits per una norma bàsica: que ningú pugui dir que et penses ser algú, no facis sentir ningú que és algú i no et refiïs de qui actua d'alguna d'aquestes maneres. Una manera de fer que, malauradament, ha estat exiliada de les cadires de l'executiu al parlament de les Illes. Una manera de fer que, des de la humilitat, aconsegueix el més preuat dels entorns, un entorn respectuós, dialogant, constructiu, amb una paraula, democràtic i que es desconeguda per qui pretenen governar les terres on arrela la ja descrita manera.

Parlant d'entorns respectuosos, en ve a la memòria una trobada amb un antic eurodiputat que sap el dimoni on es colga per aquestes contrades. L'home va assenyalar que és precisament RESPECTE la paraula clau per entendre com persones de diferents indrets, que durant segles havien estat immersos en conflictes permanents entre ells, poden acordar construir unes institucions polítiques comunes que prendran decisions que afectaran a totes les parts. En altres paraules, vol dir deixar que el teu antic enemic participi en la formulació de la normativa que regularà el teu comportament.

Ès cert respectar i ser respectat és essencial però cal esforç, voluntat i certa dedicació per aconseguir-ho, és un treball constant que no llueix quan es fa present però l'abscència del qual  és visible, evident i molt perjudicial pel qui la pateix i els que han relacionar-s'hi. Respectar a aquell que creix al teu costat, té una ideologia similar, parla la mateix llengua, enyora els mateixos indrets és relativament fàcil ja que s'apropa al primer i imprescindible esglaó, l'auto-respecte, per desenvolupar el respecte. El que és més dur i impossible d'aconseguir per molts és respectar aquell que cresqué molt lluny, parla una altra llengua, desconeix els indrets que tu enyores i parteix d'uns valors que et són estranys. Per tant, el que ens diferencia i ens fa dignes de consideració és la capacitat i voluntat d'aconseguir respectar i ser respectats.